Quillota le pidió al Cardenal que ayude para que se vuelva a abrir la iglesia Santo Domingo

Publicado el at 16/07/2026
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

El viernes pasado, en el maravilloso Museo del Inmigrante, en el cerro Concepción en Valparaíso, el alcalde de Quillota, Luis Mella, le entregó una carta al Cardenal Fernando Chomalí en la que le solicita su ayuda para que se vuelva a abrir la iglesia de Santo Domingo.

Hace poco más de 5 años, sin consulta y sin importarle el fervor religioso de cientos de familias de la ciudad, la congregación de los Dominicos cerró las puertas de la iglesia, que es un patrimonio importante de Quillota y la región. De ese modo privó a los católicos de visitar a la Virgen de Pompeya, así como de pedirle favores a la Sierva del Señor (nominada así por el Vaticano) María del Carmen Benavides y Mujica (1777-1849), conocida popularmente como Beatita Benavides, y sobre la cual hay un expediente de beatificación que se encuentra en proceso desde 1989.

Esta santa mujer quillotana mantuvo en la ciudad durante 50 años un Asilo Universal, donde atendió a enfermos, niños, desamparados y siempre a los más pobres. A su muerte, los vecinos debieron organizarse para fundar el hospital y así poder reemplazar su extraordinaria obra social.

Por donde se le mire, este acto arbitrario de una congregación religiosa, resulta completamente inaceptable, porque están cerrando un bien que les fue entregado para las prácticas de la devoción católica. Están haciendo lo contrario del mandato del Señor.

 Con motivo de la fundación de la Villa de San Martín de la Concha (Quillota) el 11 de noviembre de 1717, el Rey de España le asignó una manzana frente a la plaza a la Orden de los Jesuitas, que fueron expulsados del país en 1767. Solo seis años después, el 22 de mayo de 1773, la Congregación de los Dominicos tomó posesión del convento y toda la propiedad.

El 3 de junio de 1837, después de ser apresado en la plaza de Quillota, el ministro Diego Portales fue llevado a la herrería del convento para sellar sus grillos.

Los terrenos fueron inscritos en el Conservador de Bienes Raíces de Quillota el 22 de mayo de 1899, después de lo cual vendieron cerca de la mitad de la manzana que les fuera donada, en el sector de calle Maipú.

La falta de vocaciones sacerdotales tiene a la iglesia sin un padre que pueda realizar oficios religiosos. Incluso, la jefatura de la iglesia se encuentra en Buenos Aires y en Quillota solo una agencia inmobiliaria, dependiente de Santiago, cobra los arriendos de 18 locales comerciales y cuatro bodegas que rentan una importante suma mensual a beneficio de la congragación.

La iglesia se incendió y fue reconstruida en 1840, después sufrió daños con los terremotos de 1906 y 1965, pero se encuentra actualmente completamente reparada y en buen estado arquitectónico.

Junto a la iglesia, se encuentra una Gruta a la Virgen de Lourdes, que también permanece cerrada, a pesar de ser un hermoso espacio de oración y recogimiento para toda la comunidad. Después de mucho tiempo en que fieles reclamaron, se está abriendo desde hace dos meses los días jueves, entre las 11 a las 13 horas. Es decir, casi nada.

La propuesta del alcalde Luis Mella al Cardenal y al Obispo es que “como municipio, podemos hacernos cargo de la Iglesia y la Gruta, abrirla los días jueves y domingo, para comenzar y conseguir un sacerdote o un diácono que pueda hacer un oficio los jueves y domingos, ya que siempre fue un lugar de culto para cientos de quillotanos”.

También el alcalde destacó que en el interior del templo cerrado se encuentra sepultada la Beatita Benavides, que representa el mayor legado de solidaridad de nuestra ciudad.

Ha llegado la hora que los Dominicos reactiven su templo o lo devuelvan a la ciudad de Quillota.