A renuncias oficiales se suma uno que declinó asumir antes de ser formalizado. La región no tiene la mayoría, pero sí aparece entre las más expuestas del país.
La Región de Valparaíso se ha posicionado como uno de los focos relevantes en la compleja instalación del gobierno de José Antonio Kast, al acumular tres episodios entre renuncias y nombramientos que no se concretaron.
En el detalle, se contabilizan dos casos oficiales: la salida de Aldo Ibani desde la Seremi de Salud y la renuncia de Carlos Montero en la Seremi del Trabajo. A estos se suma el caso de Benjamín Koch, quien declinó asumir como seremi de Minería antes de que su nombramiento fuera oficializado, pero que ya formaba parte del proceso de instalación del Ejecutivo en la región.
Koch incluso alcanzó a participar en instancias previas, como la jornada de inducción de gabinete realizada en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde compartió con el resto de autoridades regionales designadas.
Cuestionamientos y salida en Salud
El caso de Aldo Ibani estuvo marcado por una creciente presión pública que terminó forzando su salida. El Ministerio de Salud confirmó su renuncia voluntaria, pero su permanencia en el cargo estuvo en entredicho desde el inicio. Distintos actores del ámbito sanitario, incluyendo dirigentes del Colegio Médico y del Colegio de Dentistas de Valparaíso, cuestionaron su idoneidad, apuntando a una supuesta falta de experiencia en salud pública y gestión de redes asistenciales.

A ello se sumaron antecedentes difundidos en los días previos a su salida, vinculados a su trayectoria profesional, incluyendo dudas sobre funciones desempeñadas en el sector privado y denuncias por eventuales problemas en el pago de remuneraciones. El caso escaló también al plano político, aumentando la presión sobre una designación que nunca logró consolidarse.
Renuncia sin explicación en Trabajo
El episodio de Carlos Montero en la Seremi del Trabajo hizo patente en la región la crisis de las salidas anticipadas sin una versión clara. El contador público fue designado el 2 de abril, pero apenas cinco días después ya había presentado su renuncia.

La dimisión fue conocida públicamente antes que por canales oficiales, y hasta ahora no existe una explicación formal de su parte sobre las razones de su decisión. Trascendió que podría existir una eventual incompatibilidad con el cargo, lo que habría motivado su salida.
Desde el Gobierno, el delegado presidencial Manuel Millones evitó profundizar en el caso, señalando que se trataba de una decisión personal. Pese a ello, el episodio generó cuestionamientos y obligó a un rápido reemplazo, con la designación de Carolina Sangüesa, quien ya está siendo cuestionada y hace pocos días Contraloría habría iniciado un procedimiento disciplinario por denuncias de maltrato laboral que involucran a la actual encargada regional de la cartera, esto debido a un presunto maltrato contra una funcionaria municipal de Algarrobo en el 2024, cuando Sangüesa se desempeñaba como administradora en esa casa edilicia.
Koch: declinación marcada por controversia
El tercer caso es el de Benjamín Koch, quien figuraba como la principal carta para asumir la Seremi de Minería, pero decidió no aceptar el cargo antes de su oficialización.
Su decisión se produjo en medio de una controversia generada por la difusión de antecedentes judiciales en su contra, incluyendo una demanda civil y una querella penal vinculadas a un conflicto ocurrido en 2025 en la comuna de Catemu.

Aunque Koch argumentó públicamente que su determinación respondía a diferencias valóricas con el subsecretario de Minería, Álvaro González, lo cierto es que su salida se dio en un contexto de alta presión mediática y cuestionamientos.
El caso dejó en evidencia una situación particular, ya que el nombramiento avanzó en el proceso de instalación —incluyendo participación en actividades oficiales— pero que finalmente no se concretó, obligando a reabrir la búsqueda de una nueva autoridad para la cartera en la región.
18 casos en todo el país
A nivel país, el escenario suma 18 casos entre renuncias, designaciones fallidas y nombramientos que no llegaron a concretarse.
En Arica y Parinacota, figura Nataly Cruz Plaza en Trabajo; en Tarapacá, Mauricio Montealegre en Obras Públicas; mientras que en Antofagasta se concentran tres episodios: Lizet Tapia en Desarrollo Social, Karina Trujillo en Justicia y Anggel Colque en la Mujer.
En Coquimbo, aparece Viviana Torres en Trabajo; en el Bío Bío, Alexander Nanjarí en Educación y Antaris Varela en la Mujer; y en La Araucanía, Patrick Dungan en Energía.
En el sur, en Los Ríos se suma Jorge Salazar en Obras Públicas; en Los Lagos, Patricia Dinamarca en Educación y Jorge Ravelo en Energía; y en Aysén, Ángela Valdebenito en Culturas.
Finalmente, en la Región Metropolitana, los casos corresponden a Gustavo Baehr y Renato Munster, ambos en la Seremi de las Culturas.
Este panorama refleja que la crisis de nombramientos no se concentra en una sola región. Valparaíso no tiene la mayoría, pero con tres episodios —incluyendo uno previo a la oficialización— se instala entre las regiones con mayor nivel de ruido político en el inicio del gobierno.
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