El ex rugbista uruguayo Gustavo Zerbino compartió su historia de supervivencia y un mensaje centrado en la resiliencia y las segundas oportunidades al interior del complejo penitenciario.
Una historia marcada por la supervivencia extrema, la solidaridad y la capacidad de sobreponerse a lo impensado llegó hasta el Complejo Penitenciario de Valparaíso. Gustavo Zerbino, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes de 1972, encabezó una emotiva jornada dirigida a internos y funcionarios de Gendarmería.
La actividad, denominada “Encuentro por las Segundas Oportunidades”, reunió a privados de libertad que integran el club de rugby Libertad, en una instancia donde el relato personal se transformó en una herramienta concreta de reflexión.
Más que reconstruir el accidente del vuelo 571, Zerbino centró su mensaje en lo que vino después: la forma en que un grupo de jóvenes logró organizarse, sostenerse y sobrevivir en condiciones límite. Desde ahí, trasladó esa experiencia a la realidad de quienes hoy enfrentan procesos de reinserción.
“Cuando me quejo soy parte del problema y cuando agradezco soy parte de la solución”, expresó, en una de las frases que marcó la jornada.
El ex rugbista también destacó el rol del deporte como motor de cambio. En particular, el rugby —explicó— enseña principios como la autoridad, el respeto y el trabajo en equipo, elementos que pueden ser clave para reconstruir proyectos de vida.
Desde Gendarmería valoraron la instancia, subrayando que este tipo de testimonios fortalecen tanto los procesos de reinserción como el trabajo cotidiano al interior de los recintos penitenciarios.
Por su parte, la Fundación Libertad y Reinserción —organizadora del encuentro— relevó el impacto de figuras como Zerbino en contextos complejos, destacando su capacidad de conectar desde la experiencia real y no desde la teoría.
La jornada concluyó en la cancha donde entrena el club Libertad, espacio que simboliza, para muchos de sus integrantes, un punto de partida distinto dentro de su proceso.
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