Investigación del HUB Ambiental de la UPLA detectó metales pesados en especies marinas de consumo humano y advirtió riesgo para la salud por la presencia de cadmio en dos recursos extraídos desde la bahía.
La presencia de cadmio en ostiones y jaiba peluda encendió una nueva alerta sanitaria y ambiental en la bahía de Quintero-Puchuncaví, luego de una investigación liderada por el HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha, que detectó metales pesados potencialmente tóxicos en especies marinas de consumo humano.
El estudio, realizado a partir de muestras levantadas en 2022, identificó acumulación de cadmio, cromo, cobre, manganeso, plomo, vanadio, zinc y mercurio en diez especies marinas comestibles de la zona. Entre las especies analizadas figuran rollizo, bilagay, ostión, cangrejo nadador y jaiba peluda.
Sin embargo, el hallazgo que generó mayor preocupación entre los investigadores fue la presencia de cadmio en el ostión y la jaiba peluda, ya que sus niveles representarían un riesgo inminente para la salud humana. El punto es especialmente sensible, porque se trata de recursos marinos que forman parte de la cadena de consumo y que son extraídos desde una bahía históricamente marcada por episodios de contaminación industrial.
El doctor Claudio Sáez, investigador del HUB Ambiental UPLA y líder del estudio, advirtió que, si bien las muestras corresponden a 2022, estima que el escenario actual de la bahía de Quintero-Puchuncaví no ha variado de manera sustancial.
La investigación también abrió otro flanco de preocupación: la normativa chilena vigente. Según los antecedentes del estudio, el Decreto Supremo 977/96, que establece el Reglamento Sanitario de los Alimentos, no fija límites de cadmio para productos del mar. Además, mantiene umbrales de plomo más permisivos que los estándares internacionales utilizados por la Unión Europea.
Pese a la gravedad del hallazgo, la Seremi de Salud de Valparaíso declinó referirse a los resultados de la investigación y tampoco informó si se evalúan eventuales restricciones para la pesca o extracción de los recursos marinos identificados con presencia de contaminantes en la bahía.
Desde el Consejo para la Recuperación Ambiental y Social de Quintero-Puchuncaví, Eduardo Brown sostuvo que, más allá de los estudios que se realizan en la zona, resulta urgente avanzar hacia acciones concretas que permitan prevenir nuevos episodios contaminantes y proteger tanto a las comunidades como al ecosistema marino.
El estudio fue desarrollado en conjunto con el Gobierno Regional de Valparaíso, la Seremi de Medio Ambiente y comunidades locales. Además, los resultados fueron contrastados con muestras de la bahía de Quintay, con el objetivo de dimensionar el impacto de la actividad industrial en la biodiversidad marina y en la seguridad alimentaria de la región de Valparaíso.
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