Alonso Huerta Mejías, estudiante del Colegio Lucero de La Calera, logró ubicarse entre los mejores jugadores de Latinoamérica en la categoría Senior del Pokémon Trading Card Game. Su camino comenzó como un juego familiar y terminó convertido en una clasificación mundialista.
LA CRUZ.- Lo que partió como un pasatiempo entre padre e hijo terminó llevando a un adolescente de La Cruz hasta el escenario competitivo más importante del mundo Pokémon. Alonso Huerta Mejías, de 14 años, vecino del sector Paradero 15, clasificó al Campeonato Mundial de Pokémon Trading Card Game, torneo que reunirá en en Estados Unidos, en agosto de 2026, a los mejores jugadores del circuito internacional.
Alonso nació en Quillota, ha vivido toda su vida en La Cruz y actualmente cursa primero medio en el Colegio Lucero de La Calera. Su vínculo con las cartas Pokémon comenzó hace algunos años, cuando su padre, Daniel Huerta Godoy, retomó un juego que conocía desde su juventud y decidió compartirlo con él.
“Yo partí jugando en la primera generación de las cartas, como por 1998. Hace un par de años se dio la oportunidad de comprar cartas y retomar el juego. Se lo mostré a mi hijo, le gustó y empezamos de a poquito”, cuenta Daniel.


Primero jugaron en casa. Luego comenzaron a participar en torneos locales, especialmente en tiendas de la zona como La Posada del Mago, en Quillota, además de espacios en Villa Alemana, Viña del Mar y otras comunas donde se reúne la comunidad competitiva.
Con el tiempo, el hobby se transformó en una disciplina que exige estrategia, preparación y constancia. En Pokémon TCG, cada jugador compite con un mazo de 60 cartas, que combina Pokémon, energías y cartas de entrenador. Los torneos oficiales se desarrollan por rondas cronometradas y entregan puntos para el ranking internacional.

Jugador de cartas crucino clasificó gracias a su gran desempeño en torneo en Perú
En la categoría de Alonso, llamada Senior, compiten jugadores entre 13 y 16 años. Para llegar al Mundial, debía ubicarse entre los mejores de Latinoamérica, en una temporada que comenzó en agosto y finalizó en junio.
Ese camino lo obligó a salir de Chile. Según relata su padre, los puntos disponibles en torneos nacionales no eran suficientes para asegurar una clasificación, por lo que participaron en competencias en Brasil, Argentina y Perú.

La clasificación se consolidó tras su participación en Lima, donde obtuvo puntos clave para quedar entre los 50 mejores jugadores latinoamericanos de su categoría. “Uno de mis sueños era ver gente de otros países jugando cartas Pokémon. Ir a competir afuera me hizo muy feliz“, reconoce Alonso.


Los beneficios que ha traído a su vida este juego
El logro también ha tenido un impacto en su vida cotidiana. Sus compañeros de colegio lo felicitaron por la clasificación y, según su familia, el juego le ha permitido ganar seguridad, hacer amigos y relacionarse con personas de distintas edades y países.
“Más allá del juego, le ha ayudado mucho en su formación. Ha tenido que aprender a comunicarse, hablar en inglés, planificar estrategias y enfrentar la frustración“, explica Daniel, quien trabaja en minería en Antofagasta bajo sistema 4×3 y organiza sus tiempos para acompañarlo en las competencias.

Ahora, padre e hijo ya preparan el viaje a Estados Unidos. Irá también Emilio Cordero, sanfelipeño que clasificó en primer lugar de Latinoamérica.
Para Alonso será la primera vez en un Mundial, una experiencia que la familia asume con emoción, pero también con realismo: competir en Pokémon TCG requiere estudio, práctica y una lectura constante del llamado “Meta”, es decir, los mazos más utilizados en el circuito.

El adolescente ya tiene una meta cumplida: poner el nombre de La Cruz y la provincia de Quillota en el mapa mundial de una competencia que, para muchos, todavía parece solo un juego, pero que para él se convirtió en una puerta hacia nuevos amigos, nuevos países y un desafío que recién comienza.

