La medida genera debate, considerando la falta de dotación policial que afecta a la comuna y el llamado a revisar sanciones administrativas que terminan debilitando la seguridad local.
Una particular situación se registró este viernes en la Cuarta Comisaría de Carabineros de Quillota, luego de que dos funcionarios fueran dados de baja tras el robo de una motocicleta que había sido requisada durante un procedimiento policial y que posteriormente fue sustraída por desconocidos desde la propia unidad.
El hecho llamó la atención no solo por la vulneración ocurrida al interior de un recinto policial, sino también por la severidad de la medida adoptada contra los uniformados involucrados. Si bien se trataría de una falta administrativa vinculada al resguardo de la especie incautada, la decisión generó inquietud en medio del complejo escenario de seguridad que enfrenta la comuna.
En Quillota existe una reconocida falta de dotación policial, situación que ha sido planteada en reiteradas ocasiones por autoridades y vecinos. Por eso, la baja de dos funcionarios con formación institucional y experiencia abre una discusión sobre la proporcionalidad de las sanciones internas, especialmente cuando no se trata de un delito cometido por los carabineros, sino de un descuido que terminó siendo aprovechado por terceros.
Aunque el extravío o sustracción de especies bajo custodia policial reviste gravedad, también surge la pregunta de si una medida tan drástica contribuye efectivamente a mejorar la seguridad pública o, por el contrario, termina restando personal en una ciudad que necesita más presencia policial en las calles.
Desde esa mirada, hay quienes plantean que la institución debiera reconsiderar la decisión, evaluando sanciones proporcionales que permitan corregir responsabilidades sin debilitar aún más la capacidad operativa de Carabineros en Quillota.
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