Dijeron que no viviría más de 10 años, pero aprendió a comunicarse, dejó los pañales y mejoró su calidad de vida
La historia de Diego Vallejo Vergara es también la de una madre que nunca dejó de buscar oportunidades para su hijo. Hoy tiene 35 años y, aunque hace 12 que dejó de ser usuario de la Teletón, su familia destaca que la institución fue fundamental para su desarrollo y mejor calidad de vida.
Diego nació en 1991, en el antiguo Hospital de San Felipe, durante un paro de funcionarios. Su madre, Isabel Vergara, recuerda que la falta de atención durante el trabajo de parto tuvo graves consecuencias. El recién nacido sufrió una asfixia que le provocó parálisis cerebral y debió ser trasladado de urgencia a Valparaíso.
Posteriormente, cerca de su segundo cumpleaños, un kinesiólogo le entregó a Isabel un pronóstico devastador: Diego tendría una expectativa de vida de unos diez años y probablemente no caminaría ni hablaría.
Pero su historia tomó otro rumbo cuando, alrededor de los tres años, consiguió una hora para ingresar a la Teletón de Valparaíso. La acogida marcó un antes y un después para ambos.
“Fue todo súper diferente: el trato, los profesionales, la rehabilitación, todo, porque no solamente lo rehabilitan a ellos, lo rehabilitan a uno como mamá, como papá”, recuerda Isabel.
Desde entonces comenzó un proceso que se extendió hasta que Diego cumplió 23 años. Aunque inicialmente debía permanecer en la institución hasta los 18, su necesidad de continuar con terapias y apoyo psicopedagógico permitió prolongar su atención.
Los avances llegaron desde distintas áreas. Cuando ingresó, Diego no hablaba y se comunicaba a través de la mirada. Su madre había aprendido a reconocer sus respuestas y a interpretar lo que quería expresar. En la Teletón trabajaron para fortalecer esa comunicación, mejorar la firmeza de su tronco y desarrollar sus habilidades físicas.
También aprendieron a trabajar juntos en casa. Con orientación de los profesionales, Diego logró dejar los pañales, mientras que las terapias le permitieron comenzar a pronunciar algunas palabras.
Aunque no consiguió caminar y debió enfrentar complicaciones físicas que requirieron varias cirugías, recibió una silla de ruedas y otros implementos para acompañar su crecimiento. Todo el proceso de rehabilitación fue gratuito, al igual que los dispositivos que necesitó durante esos años.
“Yo diría que, si bien aunque no camina, sí mejoró un 100 por ciento”, afirma Isabel al evaluar cuánto cambió la vida de su hijo gracias a la institución.
El apoyo también se extendió a las necesidades de traslado. Desde San Felipe viajaban hasta Valparaíso y recibían ayuda para los pasajes, además de alimentación durante las jornadas de atención.
Por eso, cuando se acerca una nueva campaña de la Teletón, Isabel habla desde la experiencia de quien conoció directamente el trabajo de sus equipos y el impacto que tiene en las familias.
“Yo sé todos los recursos que se necesitan y la ayuda que nos brindan”, señaló, agregando un llamado a colaborar: “El aporte que hace la gente, la empresa, todo eso, todo va en beneficio y en un bienestar de los niños que se están rehabilitando ahí en la Teletón”, concluyó.