La historia del joven nogalino que gracias a Teletón pudo enfrentar un diagnóstico adverso

Publicado el at 6:25 pm
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A Marito le dieron dos años de vida, pero a los 16 su vida ha cambiado por completo.

Durante años, Raquel Zamora vio a su hijo Mario en una silla de ruedas o recostado sobre un colchón. Por eso, verlo de pie durante una terapia en Teletón fue una imagen que jamás imaginó. Marito, que hoy tiene 16 años, necesitó el apoyo de una mesa terapéutica para mantenerse erguido. No pudo hacerlo por sí solo, pero para su madre aquel instante representó mucho más que un ejercicio: era el resultado de años de esfuerzo y una conquista que alguna vez pareció imposible.

Y hubo otra emoción, esta vez frente a un video enviado desde el Colegio Jesús de Nazaret de La Calera. El tío José, integrante del equipo educativo, sostenía a Mario mientras lo ayudaba a ensayar algunos pasos. “Para mí fue emocionante ver a Mario más grande y tratar que él pudiera caminar con ayuda”, recuerda Raquel. La imagen tenía un significado especial: aquel niño al que los médicos, según relata su madre, le habían dado apenas uno o dos años de vida, ahora intentaba caminar a sus 16 años.

La historia tiene un pasado que los lectores más acérrimos de El Observador llegaron a conocer. En 2018, este diario contó la historia del niño al que, según su madre, los médicos le habían dado apenas uno o dos años de vida. Raquel todavía guarda aquella publicación enmarcada en su casa de Nogales. Cuando alguien la ve, recuerda que han pasado ocho años y que aquel niño ya es un adolescente.

Una vida más allá del pronóstico

Marito nació el 15 de julio de 2010. Al poco tiempo presentó dificultades para respirar. Los exámenes revelaron un problema cardíaco que obligó a trasladarlo desde Quillota a Viña del Mar y luego a Santiago, donde fue operado. Vinieron complicaciones graves y un pronóstico que golpeó a toda la familia.

A los cuatro meses comenzó su atención en Teletón. En la entrevista de hace ocho años, Raquel celebraba que su hijo moviera las manos, riera y participara en actividades del colegio. Hoy puede contar otros logros, consigue mantenerse sentado sin que lo sujeten y girarse por sí solo.

No son cambios repentinos ni una recuperación completa. Son habilidades que han ido apareciendo con terapias, acompañamiento y años de perseverancia.

Aprender a decir lo que quiere

También hay avances que no necesitan una fotografía para conmover. En el Colegio Jesús de Nazaret de La Calera, al que continúa asistiendo, Marito ha aprendido a hacerse entender. Comprende lo que le dicen, mueve la cabeza para responder que no y comienza a expresar el sí, con un sonido que su familia ya reconoce.

Raquel recuerda que antes hablaban con él sin saber cuánto podía comprender. Ahora identifican mejor cuándo tiene hambre, sed o algo le incomoda. Esa comunicación ha cambiado su vida familiar.

En el establecimiento también participa en actividades prácticas, como aprender a poner tornillos con la ayuda de José. Su madre reconoce en ese trabajo otro pilar de los avances de su hijo.

 Lo que hay detrás de una donación

Desde Nogales, la familia debe organizar los traslados a clases en La Calera y a las terapias en Valparaíso. Raquel destaca el apoyo municipal con el transporte, aunque una falla reciente del minibús complicó la asistencia a clases. La rehabilitación también exige resolver cómo mantener abiertas esas oportunidades.

Para Raquel, la campaña Teletón de este viernes 6 y sábado 7 de noviembre significa mucho más que una meta televisiva: detrás de los aportes están las terapias y ayudas técnicas que la institución facilita a los niños y sus familias, como sillas de ruedas y corsés. “Yo les diría que cooperen, porque gracias a la Teletón pueden rehabilitar”, expresa.